A Javiera

Hay veces, y sólo a veces, qué me levanto pensando en ella, mientras sonrío, pero también lloro.

El día que me di cuenta que tenía la capacidad de amar, fue el día que la miré a los ojos, y dije:

-¡Sí!, ¡se amar!

Sabía amar y también sabía qué era el que te amasen, ¡qué sensación más bonita!, amar con todo tu ser.

Sólo con una mirada, nos hablábamos, me decía…me decía tantas cosas…qué a veces el marcharme y dejarle sola, me hacía sentir  vacía, porque  ese momento en el que ya no estaba con ella…ningún pensamiento, ningún comportamiento, ni nada de lo que me rodease, podía compartirlo con ella.

¡Qué curioso!, pero ahora qué no está, qué de verdad se ha ido, la siento más cerca de mí, me siento feliz y tranquila, porque por fin sé que ella está bien, que está en calma. Abuelita simplemente decirte:

“Gracias por haberme enseñado a amar”

J.G.B    3/12/1921-24/02/2012

Yurena B.

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